Ante la per
sistencia de brotes de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) a nivel mundial y sus repercusiones dentro de la avicultura, especialistas europeos pidieron elevar las medidas de bioseguridad y vigilancia sanitaria, así como la implementación de programas de vacunación en las producciones.
Esto pese a las barreras comerciales que varios países han impuesto a los productos avícolas provenientes de aves inoculadas contra la IAAP y los costos asociados a los sistemas de monitoreo que frenan su adopción a gran escala.
Brotes afectan granjas y fauna silvestre en Europa
En los últimos meses, la circulación del virus en Europa generó afectaciones en granjas comerciales y en fauna silvestre, de acuerdo con el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), hasta finales de noviembre se habían identificado 442 focos de infección en animales en cautiverio, incluyendo unidades de producción, de traspatio, zoológicos e incluso casos en mamíferos.
Especialistas señalan que la mayoría de los brotes en granjas europeas no se originan por transmisión directa entre las granjas, sino por la diseminación del virus desde aves silvestres, lo que mantiene un riesgo permanente para el sector.
Bioseguridad sigue siendo clave, pero no suficiente
E
l profesor Sjaak de Wit, de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Utrecht, describió la situación actual como “una especie de escenario de guerra sanitaria” para la industria avícola. Expertos aseguran que la bioseguridad continúa siendo un pilar fundamental para combatir la enfermedad, aunque reconocieron que los sistemas pueden verse superados cuando existe mayor presión de aves silvestres o de regiones con alta densidad de producción avícola.
Especialistas señalan que la vacunación ya ha demostrado su utilidad en distintos mercados y puede ser una opción viable para la avicultura mundial, sin embargo, los marcos regulatorios siguen representando uno de los principales obstáculos para la vacunación masiva.
De Wit explicó que la normativa vigente en la Unión Europea exige controles semanales en parvadas vacunadas, lo que incrementa significativamente los costos operativos y dificulta su aplicación práctica en la industria.
Mantener la bioseguridad en las granjas
Ante las regulaciones y los avances en esquemas de control, los especialistas europeos recomiendan no relajar las medidas de bioseguridad en las unidades avícolas, especialmente en países con rutas migratorias de aves silvestres.
Arjan Stegeman, Presidente del
Grupo de Expertos en Enfermedades Animales de la Unión Europea, reconoció que los brotes constantes del virus resultan frustrantes para los avicultores, pero advirtió que la complacencia podría agravar la situación sanitaria.
“El peor escenario sería que los productores concluyan que nada de lo que hagan marcará la diferencia. Mantener la bioseguridad en el nivel más alto posible sigue siendo esencial para proteger a las parvadas”, concluyó.