La Influenza Avi
ar de Alta Patogenicidad (IAAP) sigue circulando en Europa, aunque en los últimos tres meses se ha registrado una tendencia a la baja en el número de casos, de acuerdo con el más reciente informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
Según el reporte, entre el 29 de noviembre de 2025 y el 27 de febrero de 2026 se detectaron 2,514 incidencias del virus en 32 países europeos. De estos casos, 406 correspondieron a aves domésticas y 2,108 a aves silvestres, lo que refuerza el papel de estas últimas en la propagación de la enfermedad.
Fauna silvestre, principal fuente de contagio
Según la EFSA, más del 90% de los brotes en aves de corral se atribuyeron a contagios por aves silvestres, principalmente especies acuáticas, que han sido las más afectadas en comparación con años anteriores.
Esta situación ha impactado a múltiples unidades de producción avícola, así como a zoológicos y zonas de conservación de fauna, un elemento que refleja la persistencia de la IAAP en distintos entornos.
Aunque se ha confirmado una reducción progresiva en las detecciones semanales luego del inicio del periodo, las autoridades sanitarias europeas advirtieron que la circulación del virus en el continente sigue siendo elevada.
Preocupación por infecciones de Influenza Aviar en otras especies
U
no de los puntos que ha llamado la atención es el aumento en las detecciones de Influenza Aviar en mamíferos, así como un caso de transmisión desde aves silvestres hacia ganado lechero en Países Bajos. Este tipo de eventos ha incrementado la preocupación sobre la capacidad del virus para adaptarse a nuevas especies, algo que también podría complicar el control a mediano plazo.
Asimismo, el reporte de la EFSA indicó que, en el mismo periodo, se reportaron 10 casos de infección por Influenza Aviar en humanos en Asia, los cuales fueron atribuidos a exposición directa con aves infectadas o entornos contaminados. No se registraron fallecimientos ni transmisión entre personas.
Pese a la alta circulación del virus, las autoridades europeas sostuvieron que el riesgo para la población general es bajo.