El virus del Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino (PRRS, por sus siglas en inglés) sigue presionando a la industria porcina estadounidenses, con la variante 1C.5.32 siendo la más relevante actualmente por su rápida expansión en el país y su alto impacto productivo, de acuerdo con un reporte del Swine Disease Reporting System (SDRS), coordinado por la Universidad Estatal de Iowa.
Expansión: Detectan el linaje L1C.5. del PRRS en 23 estados
Según los datos del SDRS, el linaje L1C.5, identificado por primera vez en 2020, se ha diversificado en múltiples variantes y hasta ahora suma presencia en 23 entidades de Estados Unidos. En 2025 representó el 62% de las detecciones de PRRS en el país, y dentro de ese grupo la variante 1C.5.32 concentró el 58% de los registros.
El mayor número de detecciones de la variante 1C.5.32 se ha dado en el estado de Iowa, seguido por Minnesota y Misuri. Sin embargo, entre diciembre de 2025 y enero de 2026 también se documentó la presencia en Arkansas, Carolina del Norte y Pensilvania.
Y aunque otras cepas continúan circulando en el país, los datos de la Universidad de Iowa muestran que 1C.5.32 domina actualmente en la región del Medio Oeste, mientras que otras variantes del mismo linaje ganan terreno en Ohio, Indiana y Nebraska.
Mayor impacto en granja: hasta 3 veces más grave
Por otra parte, el PR
RS Outbreak Management Program (POMP), una plataforma epidemiológica de la Universidad de Iowa que recopila información a nivel de granja, indica que los brotes asociados con 1C.5.32 registraron pérdidas de 4,144 lechones por cada mil cerdas, frente a 1,920 en brotes atribuidos al linaje L1A, lo que demuestra una afectación mucho mayor.
Asimismo, en distintos rubros de producción, las pérdidas vinculadas a 1C.5.32 fueron prácticamente 3 veces superiores a las del linaje L1A, mientras que superaban también a otras variantes.
Los investigadores encargados del reporte enfatizaron la importancia de combinar la vigilancia epidemiológica con un análisis productivo, ya que esto permite dimensionar tanto la propagación del virus como sus consecuencias económicas, con el objetivo de tomar mejores decisiones para la porcicultura estadounidense.